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La historia de Julio: De dirigir Movistar Inter a revolucionar el deporte en zonas rurales

Julio, exdeportista profesional y exdirector general de Movistar Inter, decidió dar un giro a su vida para poner su experiencia al servicio de los demás. Aunque había vivido el deporte desde la élite, sentía la necesidad de devolver todo lo aprendido creando algo con impacto social. Así nació Lidersport, un proyecto con propósito: llevar instalaciones deportivas dignas a municipios donde antes no existían. No fue fácil dejar atrás el mundo de la alta competición, pero tenía claro que quería seguir vinculado al deporte desde un lugar más humano y transformador.

¿A qué te dedicas actualmente?

Lidersport es una empresa dedicada a gestionar instalaciones deportivas municipales en pueblos pequeños y medianos. Nuestro objetivo es claro: dignificar el deporte allí donde más falta hace.
Nos encontramos con localidades que no cuentan con infraestructuras, ni equipamiento, ni profesionales… y ahí es donde queremos estar. Sabemos que existe una gran necesidad, y trabajamos para equilibrar la inversión privada con la realidad económica de estas zonas rurales, donde los precios no pueden competir con los de las grandes ciudades.
En ese equilibrio —entre propósito y sostenibilidad— está la clave de lo que hacemos.


¿Qué es lo que más te llena de tu trabajo?

Sin duda, lo más gratificante es ver el impacto directo en la vida de las personas.
Cuando alguien con movilidad reducida se acerca para darnos las gracias por reabrir una piscina climatizada cerrada durante años… o cuando una sala sin uso se transforma en un gimnasio moderno que acoge a cientos de usuarios…
Ahí es cuando todo cobra sentido. Eso es salud, es comunidad, es devolver dignidad a un lugar.


¿Cuál ha sido el mayor reto en el camino?

Afrontar la pandemia del COVID-19 ha sido, sin duda, el desafío más duro.
Mantener vivo un proyecto pequeño, con un alto componente social, en mitad de una crisis sanitaria y económica fue extremadamente complejo. Pero aprendimos, resistimos y, sobre todo, nos reforzamos en la idea de que esto va mucho más allá del deporte.


¿Qué le dirías a un deportista?

Que si no se ha preparado para el «día después», lo haga cuanto antes.
El deporte no siempre avisa cuándo te va a dejar. Y si no has entrenado para ese momento, las turbulencias emocionales y profesionales serán mucho más duras de lo que imaginas.


¿Por qué escribiste un libro?

Siempre me obsesionó el momento de la retirada.
Cuando llegué al vestuario del equipo profesional, vi cómo grandes estrellas dejaban de renovar de un día para otro… y lo mal que lo pasaban. Aquello me activó una alarma interna.
Desde entonces, fui tomando notas, observando, reflexionando. Años después, todo eso se transformó en un libro.


¿Es el deportista quien abandona al deporte o al revés?

Hay de todo, pero en muchos casos es el deporte quien te deja a ti.
El ego del deportista —que es necesario para competir al máximo nivel— te hace creer que tú decidirás cuándo retirarte. Pero no siempre es así. Si te empeñas en alargarlo más de la cuenta, el tiempo y la realidad acaban imponiéndose.


¿Qué le dirías a alguien que se enfrenta a su retirada?

Buufff… Le diría muchísimas cosas.
Hace un par de años publicamos el libro “Alto rendimiento: Del deporte a la empresa”. En él, varios deportistas de élite comparten cómo han trasladado sus aprendizajes al mundo empresarial.
Porque ahí está la clave: hay un montón de habilidades, valores y herramientas que has desarrollado como deportista y ni siquiera sabes que las llevas contigo.
Pero cuando empiezas a trabajar en otros ámbitos… te das cuenta de que todo eso está en tu mochila. Y que puedes brillar también fuera de la pista.

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