Miguel Jiménez Carracedo representa a esa generación de profesionales que lo han vivido todo en el mundo corporativo y, aun así, han tenido el coraje de volver a empezar. Tras décadas liderando transformaciones en grandes compañías, tomó una decisión que cambió su rumbo: priorizar lo verdaderamente importante y reinventarse más allá de los 45. Su historia es un recordatorio poderoso de que la experiencia no pesa… impulsa.

Miguel, a que te dedicas?
Podría decir que lo más preciso sería preguntarme a qué no me dedico. Hoy en día, mi principal actividad es el asesoramiento y la reestructuración de empresas. Formo parte de tres consejos de administración y de varios consejos asesores en distintos sectores, lo que me permite tener una visión amplia del tejido empresarial.
Paralelamente, desarrollo mi actividad como empresario y consultor. Todos estos años de trabajo exigente y formación continua me han permitido adquirir una experiencia y unos conocimientos que, bien estructurados, pongo al servicio de las empresas para ayudarles a crecer, adaptarse y mejorar su rendimiento.
Antes de dedicarte a esto a que te dedicaste?
Siempre me he sentido muy identificado con una filosofía más anglosajona: no tener miedo al cambio y apostar por la transformación más que por el mantenimiento.
Inicié mi carrera en banca, formándome en entidades como Santander y Sabadell, siempre en el ámbito de banca de empresas. Posteriormente, uno de mis principales clientes emprendió la creación de una cadena hotelera desde cero y me incorporé como Director Comercial en AC Hoteles. En apenas tres años alcanzamos los 100 hoteles.
Tras esa etapa, me incorporé al Grupo BNP Paribas, donde lideré la transformación de ARVAL en el negocio de renting. De nuevo, logramos posicionarnos como número uno del mercado, y el grupo me encargó posteriormente la reestructuración de su división inmobiliaria, en el marco de una fusión relevante.
Más adelante regresé al sector de la automoción, incorporándome a SEAT para liderar un proceso de cambio que permitió a la compañía alcanzar el liderazgo tras más de 35 años.
A partir de ese momento, orienté mi carrera hacia la consultoría, siendo socio en firmas como Grant Thornton y PKF, hasta crear finalmente mi propia consultora.
Este es, en síntesis, el recorrido
Como surgio el cambio?
El cambio más importante de mi vida llegó cuando dejé SEAT. Durante cinco años trabajé en Barcelona mientras mi familia permanecía en Madrid. Al principio piensas que puedes con todo, pero pronto descubres que la distancia desgasta, que no hay logro profesional que sustituya el tiempo perdido con los que más quieres.
Entonces llegó el momento de decidir: ¿seguir así o dar un paso valiente por lo que realmente importa? Elegí mi familia. Esa decisión me llevó al desempleo y a empezar de cero, con más de 45 años. Sí, hubo miedo, incertidumbre, dudas… pero también claridad.
Aprendí algo fundamental: no es la edad, ni la experiencia pasada, ni la posición que ocupabas lo que define tu camino. Lo que define tu futuro es la valentía de reinventarte, de aceptar la incertidumbre y usarla como motor.
Hoy veo ese cambio no como un sacrificio, sino como la puerta que me permitió reconstruir mi vida profesional con propósito, pasión y libertad. Y sobre todo, con la certeza de que cuando tomas decisiones difíciles por lo que realmente importa, siempre surgen oportunidades inesperadas y extraordinarias.
: Que sentiste cuando viste que tenias que empezar otra vez?
Al principio sentí un alivio inmenso: estaba de vuelta en casa, con mi familia, después de años de distancia. Era un respiro, un instante de calma que necesitaba.
Pero pronto llegó la realidad: el mercado de oportunidades era más estrecho, algunos amigos y contactos desaparecieron, y comprendí que no bastaba con la experiencia acumulada. Ese fue un momento difícil, lleno de incertidumbre y dudas.
Y sin embargo, ahí descubrí algo extraordinario: empezar de nuevo, incluso después de los 45, puede ser liberador. Te obliga a mirar más allá de tus logros pasados, a confiar en tus capacidades y a crear oportunidades donde otros ven obstáculos.
Aprendí que los desafíos son también puertas abiertas. Que la valentía de reinventarte, de tomar decisiones difíciles por lo que realmente importa, es lo que transforma el miedo en crecimiento. Y que cuando decides seguir tu propósito, las oportunidades inesperadas no tardan en aparecer
Como te sentiste?
Sinceramente, lo primero que sentí fue pena. Siempre he sido alguien que ha intentado ayudar a los demás, aconsejando a profesionales para que crecieran, incluso a costa de perderlos en mis equipos. Y, con tristeza, descubrí que muchos de ellos no recordaban esa ayuda.
Pero no se puede vivir de la frustración. Me apoyé en quienes aún confiaban en mí, en las relaciones sólidas que había construido, y esa decisión resultó ser la correcta.
No fue fácil. Antes, las responsabilidades eran menores; ahora, cada paso venía acompañado de un saco de obligaciones nuevas. Sin embargo, aprendí algo clave: incluso en medio de la pérdida y la dificultad, si te aferras a tus valores y confías en tu experiencia, puedes transformar la adversidad en nuevas oportunidades.
Y.. ¿cómo te ves ahora?
Después de varios años atravesando esa etapa de cambio, me encuentro comenzando lo que considero mi tercera etapa profesional. Esta vez, la elección es mía: no puedo ni quiero trabajar tantas horas como antes, me merezco seleccionar los proyectos que realmente me ilusionan y me permiten disfrutar.
Ahora busco trabajar con amigos y compañeros con quienes podamos crear, aprender y ayudar juntos. Cada proyecto es una oportunidad de aportar valor, pero también de disfrutar del camino, de la colaboración y del proceso. Es un equilibrio que antes no podía permitirme, y que hoy me llena de motivación y propósito.
Crees que la edad es o puede ser un factor limitante?
La edad por sí misma no es un factor limitante. Es cierto que para ciertos trabajos puede influir, pero eso aplica tanto a una persona de 26 años como a alguien de 65. Por eso no estoy de acuerdo con frases como “es que está muy mayor”… ¿Mayor, para qué?
Lo realmente importante es la aportación de valor en cada situación y proyecto. Por ejemplo, soy fundador de una compañía de IA emocional que ofrece servicios que muchas personas más jóvenes no llegan a comprender del todo. La experiencia, el conocimiento acumulado y la perspectiva que aporta la edad son, en muchos casos, ventajas decisivas.
En definitiva, las oportunidades existen para todas las edades, siempre que se enfoque en cómo generar valor y no en un número en el DNI
Que consejo le darias a alguien que se encuentra en un proceso de reestructuracion empresarial o que quiere hacer un cambio mas alla de los 40?
No soy muy de dar consejos; más bien creo en el acompañamiento, porque cada situación es distinta y necesita una valoración propia. Lo que realmente ayuda es tener a alguien que te escuche, que te ayude a poner perspectiva y a evitar errores innecesarios. En mi caso, ha sido uno de mis hermanos, cuya experiencia me ha resultado invaluable para no tropezar con obstáculos ya conocidos.
Mi recomendación práctica: coge un papel y un lápiz, dibuja qué quieres lograr, define tu idea y, a partir de ahí, asesórate, fórmate y planifica. Pero sobre todo, no tengas miedo. Todos tenemos un lugar si estamos dispuestos a trabajar y aprender. Y recuerda: lo primero que surge no siempre es lo mejor, así que tómate tu tiempo para valorar cada paso
Que crees que pueden hacer las empresas para cuidar a sus empleados ante procesos de reestructuracion?
Lo más importante es invertir en la formación de las personas mientras están en la empresa. Una persona bien formada y adaptada a los cambios del mercado es un verdadero diamante.
El problema surge cuando la formación continua no se ofrece. Al final de un periodo laboral, muchos empleados se encuentran fuera de mercado, desfasados, y eso dificulta su reincorporación laboral.
Por eso, las empresas tienen una oportunidad y una responsabilidad: formar a sus empleados, actualizarlos y prepararlos para cualquier cambio, no solo durante la reestructuración, sino a lo largo de toda su carrera profesional. Quienes reciben esa preparación tendrán herramientas para adaptarse y prosperar, y quienes no, ahora es el momento de invertir en ellos
Que crees que aporta el talento senior a las empresas y a la sociedad?
Parte de mi tiempo profesional lo dedico a ayudar a emprendedores. Me encuentro con personas jóvenes, llenas de talento y con grandes ideas para crear productos innovadores. Pero luego surge la pregunta clave: ¿cómo llevar ese producto al mercado? ¿Cómo hacerlo rentable? ¿Cómo estructurar un plan de negocio o buscar financiación?
Ahí es donde entra el talento senior. Nuestra experiencia permite acompañar, guiar y ayudar a convertir las ideas en proyectos sostenibles. Ambas partes aprendemos y nos adaptamos a los cambios del mercado: ellos aportan creatividad y energía; nosotros, perspectiva y conocimiento práctico.
Es una situación de mutua satisfacción: ellos necesitan orientación, y nosotros nos sentimos útiles y motivados. Ese intercambio no solo enriquece a las empresas, sino también a la sociedad, porque ayuda a que las ideas innovadoras se conviertan en realidades que generan empleo, progreso y valor
Que opinas de nuestro programa Impulsa45??
Es un programa muy necesario. Tuve la suerte de poder renovarme y adaptarme continuamente a lo largo de mi carrera, y aun así necesité de los consejos y apoyo de quienes ya habían pasado por procesos de cambio para sentirme seguro.
Los cambios a los que te enfrentas son muchos y, a veces, duros; descubres que no siempre puedes contar con todos los que creías. Este programa, sin embargo, devuelve la seguridad, porque prepara a las personas para su nueva etapa profesional sin miedo y con apoyo constante.
Y lo más importante, como he repetido a lo largo de esta exposición: te acompañan. Esa combinación de formación, asesoramiento y respaldo es lo que marca la diferencia y permite afrontar los cambios con confianza
2. ¿Qué te motivo a dar este salto?
Siendo sincero, creo que no fue una decisión muy consciente. Estábamos en medio de la pandemia y probablemente que fue un momento de reflexión profunda para todos. Yo llevaba años sintiéndome incómodo con mi desarrollo profesional, cuestionando si era feliz en el desempeño de la actividad a la que dedicaba más tiempo útil de mi vida, si de verdad era lo que quería hacer. Mi proyecto familiar fracasó y creo que necesitaba un cambio. En medio de todo esto, apareció de casualidad la casona que hoy es Casona de Indias y sin ninguna planificación previa, me vi firmando un contrato de arras… He de decir que tuve un punto de inconsciencia, pero a la vez siempre he tenido confianza en mí mismo y en mi capacidad de trabajar y adaptarme.
Digo con mucho orgullo que he estado en rascacielos en Chicago negociando operaciones de M&A con menos de 30 años y que ahora, con más de 55, cuando toca limpio habitaciones y sirvo siempre los desayunos. No sabría decir cual de estas dos actividades considero más digna.
Los de mi generación vivimos un mundo en el que nuestros padres, con su mejor intención, nos marcaron un recorrido con las estaciones muy marcadas….estudios, idiomas, trabajo, familia, hipoteca….y parece que quien se bajaba de ese tren o no pasaba por todas las estaciones, era un bicho raro. En cierto modo este cambio fue un acto de rebeldía con este modelo.
3. ¿A qué edad hiciste este cambio profesional?
La aventura comenzó en septiembre de 2020, así que yo tenía 52 años.
4. ¿Cuáles fueron tus principales sentimientos al tomar esta decisión?
Fue un mix de emociones. Tuve momentos en los que sentí mucho vértigo, otros de euforia, en otros noté mucho el peso de la responsabilidad por la decisión tomada, pero jamás olvidaré la sensación de libertad que tuve cuando me subí al coche con el camión de la mudanza detrás rumbo a Asturias. Por primera vez sentí que llevaba las riendas de mi vida de verdad y fue una sensación espectacular.
5. ¿Qué consejo darías a personas que sienten lo que tú y quieren emprender?
Creo que en la vida, cuando uno tiene el deseo y la voluntad de hacer algo, si persiste, se esfuerza, lo trabaja y pone lo mejor de sí, tiene muchas papeletas de conseguirlo. Mi primer jefe siempre me decía que nunca dejase que el miedo a perder fuese más grande que el deseo de ganar y es algo que he intentado siempre poner en práctica de forma sensata.
6. ¿Crees que la edad es o debe ser un factor limitante?
Lo puede ser, pero en ambos sentidos. Hay proyectos en los que uno no está preparado por ser demasiado joven e inexperto y otros que requieren de una energía y capacidad que ya no se tiene con cierta edad. La edad es algo interior, no es un dato frío que aparece en nuestros DNIs. Si uno se ve con la ilusión, el coraje y la energía para emprender un proyecto, no entiendo por qué debe limitarse por la edad.
A mí me da mucha pena que se descarten perfiles súper valiosos por cuestiones de edad. Creo que la experiencia, ya no solo profesional, sino vital, es un enorme activo que se está infravalorando en las empresas.
7. Descríbenos Casona de Indias
Casona de Indias es una casa de indiano de 1878. Don José Martino, su primer propietario si que fue un verdadero valiente y emprendedor. Salió de la aldea en la que se encuentra la casona a buscar una nueva vida en Cuba. Tras pasar muchas vicisitudes, emprendió, tuvo éxito y construyó esta casa que tiene una construcción gemela en La Habana. Don José no tuvo descendencia y la casa fue pasando de unos familiares a otros. Yo la adquirí en 2020 y la reformé intentado salvaguardar y recuperar la esencia de la casa, adaptándola a los niveles de confort actuales y modernizando con mucho cuidado su decoración. La casa es una maravilla, pero lo realmente espectacular es su entorno. Pocas ubicaciones hay con vistas a un Parque Nacional (Picos de Europa), dos Parques Naturales (Redes y Ponga) y una sierra protegida (Sierra del Sueve). Es un lugar ideal para desconectar, descansar, reencontrarse con uno mismo y disfrutar de una naturaleza desbordante.
8. Todas tus reseñas son maravillosas y se describe la Casona de Indias no solo como un hotel sino como un lugar con alma y con magia que se percibe desde el primer instante. ¿Como conseguís causar este efecto?
Hoy en día hay cientos de alojamientos rurales espectaculares. En Asturias, por supuesto también. Creo honestamente que cuando hablamos de hoteles de 7 habitaciones, se trata de “hotelería de autor”. Cada propietario interpreta la hospitalidad de una manera muy personal. En mi caso, el día que abrí me dije: esta es mi casa y recibo amigos. A unos los conozco desde hace mucho y a otros los voy a conocer en cuanto entren en la casona. SI algún día soy incapaz de mantener ese espíritu, será el momento de considerar otros pasos.
También es cierto que, al haber viajado muchísimo por muchos países, al final vas desarrollando un criterio de lo que a uno le gusta y le disgusta. Todo esto se ha plasmado de alguna forma en Casona de Indias.
A las personas que me han ayudado desde que abrí siempre les insisto en que este es un negocio de cariño y detalle. Si uno no está dispuesto a poner eso todos los días, no es aconsejable que se dedique a este negocio. Ese cariño y detalle aplica a la hora de colocar la mesa del desayuno, las flores en una habitación, hacer una cama o atender las necesidades de cada huésped como si fueran amigos queridos a los que deseas agradar.
Con toda humildad creo que algo en esta fórmula debe funcionar. De otro modo habría sido imposible que este humilde alojamiento, de 7 habitaciones y perdido en la montaña asturiana, hubiese sido mencionado en un monográfico reciente sobre Asturias deConde Nast Traveller. Me da mucho pudor aparecer junto a los otros hotelazos que se mencionan, pero es una anécdota preciosa que gratifica de alguna forma todo lo que he puesto de mi en este proyecto.






