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De los rascacielos al silencio de la montaña: la reinvención valiente de Pedro Armas

Después de más de 25 años en puestos de alta dirección internacional —negociando en rascacielos y liderando grandes compañías del sector turístico— Pedro sintió que necesitaba algo más que éxito profesional: necesitaba libertad. A los 52 años, en plena pandemia, tomó una decisión que muchos solo sueñan y pocos ejecutan: dejarlo todo y comenzar de nuevo en Asturias. Hoy es el alma de Casona de Indias, un hotel con historia frente a los Picos de Europa, donde cada detalle refleja una nueva forma de liderazgo: más humana, más consciente, más auténtica. Porque a veces reinventarse no es empezar de cero, sino empezar desde uno mismo.

1. ¿Pedro, antes de dirigir Casona de Indias a qué te dedicabas?

Pues de manera totalmente accidental y desde luego inmerecida, tras acabar mis estudios universitarios, mi primer puesto de trabajo fue de dirección. Me presenté a unas becas que concedía el ICEX y lo que inicialmente iba a ser una beca de un año en México, trabajando para una empresa con fuerte vocación exportadora, acabó en 7 maravillosos años de experiencia profesional en todas las áreas de la Compañía. Viví en Estado Unidos y México y curiosamente acabé dirigiendo la filial mexicana a la que iba a ir como becario. Posteriormente cambié de sector, iniciando un recorrido por el sector turístico, prácticamente desde todas las aristas posibles, en la mayor industria del mundo. Resumiendo, más de 25 años en direcciones generales en distintos sectores, países (posteriormente también tuve la oportunidad de vivir en Brasil) y tipos de Compañías, desde empresas IBEX 35 a empresas familiares.


2. ¿Qué te motivo a dar este salto?

Siendo sincero, creo que no fue una decisión muy consciente. Estábamos en medio de la pandemia y probablemente que fue un momento de reflexión profunda para todos.  Yo llevaba años sintiéndome incómodo con mi desarrollo profesional, cuestionando si era feliz en el desempeño de la actividad a la que dedicaba más tiempo útil de mi vida, si de verdad era lo que quería hacer. Mi proyecto familiar fracasó y creo que necesitaba un cambio. En medio de todo esto, apareció de casualidad la casona que hoy es Casona de Indias y sin ninguna planificación previa, me vi firmando un contrato de arras… He de decir que tuve un punto de inconsciencia, pero a la vez siempre he tenido confianza en mí mismo y en mi capacidad de trabajar y adaptarme.

Digo con mucho orgullo que he estado en rascacielos en Chicago negociando operaciones de M&A con menos de 30 años y que ahora, con más de 55, cuando toca limpio habitaciones y sirvo siempre los desayunos. No sabría decir cual de estas dos actividades considero más digna.

Los de mi generación vivimos un mundo en el que nuestros padres, con su mejor intención, nos marcaron un recorrido con las estaciones muy marcadas….estudios, idiomas, trabajo, familia, hipoteca….y parece que quien se bajaba de ese tren o no pasaba por todas las estaciones, era un bicho raro. En cierto modo este cambio fue un acto de rebeldía con este modelo.


3. ¿A qué edad hiciste este cambio profesional?

La aventura comenzó en septiembre de 2020, así que yo tenía 52 años.


4. ¿Cuáles fueron tus principales sentimientos al tomar esta decisión?

Fue un mix de emociones. Tuve momentos en los que sentí mucho vértigo, otros de euforia, en otros noté mucho el peso de la responsabilidad por la decisión tomada, pero jamás olvidaré la sensación de libertad que tuve cuando me subí al coche con el camión de la mudanza detrás rumbo a Asturias. Por primera vez sentí que llevaba las riendas de mi vida de verdad y fue una sensación espectacular.


5. ¿Qué consejo darías a personas que sienten lo que tú y quieren emprender?

Creo que en la vida, cuando uno tiene el deseo y la voluntad de hacer algo, si persiste, se esfuerza, lo trabaja y pone lo mejor de sí, tiene muchas papeletas de conseguirlo. Mi primer jefe siempre me decía que nunca dejase que el miedo a perder fuese más grande que el deseo de ganar y es algo que he intentado siempre poner en práctica de forma sensata.


6. ¿Crees que la edad es o debe ser un factor limitante?

Lo puede ser, pero en ambos sentidos. Hay proyectos en los que uno no está preparado por ser demasiado joven e inexperto y otros que requieren de una energía y capacidad que ya no se tiene con cierta edad. La edad es algo interior, no es un dato frío que aparece en nuestros DNIs. Si uno se ve con la ilusión, el coraje y la energía para emprender un proyecto, no entiendo por qué debe limitarse por la edad. 

A mí me da mucha pena que se descarten perfiles súper valiosos por cuestiones de edad. Creo que la experiencia, ya no solo profesional, sino vital, es un enorme activo que se está infravalorando en las empresas.


7. Descríbenos Casona de Indias

Casona de Indias es una casa de indiano de 1878. Don José Martino, su primer propietario si que fue un verdadero valiente y emprendedor. Salió de la aldea en la que se encuentra la casona a buscar una nueva vida en Cuba. Tras pasar muchas vicisitudes, emprendió, tuvo éxito y construyó esta casa que tiene una construcción gemela en La Habana. Don José no tuvo descendencia y la casa fue pasando de unos familiares a otros. Yo la adquirí en 2020 y la reformé intentado salvaguardar y recuperar la esencia de la casa, adaptándola a los niveles de confort actuales y modernizando con mucho cuidado su decoración. La casa es una maravilla, pero lo realmente espectacular es su entorno. Pocas ubicaciones hay con vistas a un Parque Nacional (Picos de Europa), dos Parques Naturales (Redes y Ponga) y una sierra protegida (Sierra del Sueve). Es un lugar ideal para desconectar, descansar, reencontrarse con uno mismo y disfrutar de una naturaleza desbordante.


8. Todas tus reseñas son maravillosas y se describe la Casona de Indias no solo como un hotel sino como un lugar con alma y con magia que se percibe desde el primer instante. ¿Como conseguís causar este efecto?

Hoy en día hay cientos de alojamientos rurales espectaculares. En Asturias, por supuesto también. Creo honestamente que cuando hablamos de hoteles de 7 habitaciones, se trata de “hotelería de autor”.  Cada propietario interpreta la hospitalidad de una manera muy personal. En mi caso, el día que abrí me dije: esta es mi casa y recibo amigos. A unos los conozco desde hace mucho y a otros los voy a conocer en cuanto entren en la casona. SI algún día soy incapaz de mantener ese espíritu, será el momento de considerar otros pasos.

También es cierto que, al haber viajado muchísimo por muchos países, al final vas desarrollando un criterio de lo que a uno le gusta y le disgusta. Todo esto se ha plasmado de alguna forma en Casona de Indias. 

A las personas que me han ayudado desde que abrí siempre les insisto en que este es un negocio de cariño y detalle. Si uno no está dispuesto a poner eso todos los días, no es aconsejable que se dedique a este negocio. Ese cariño y detalle aplica a la hora de colocar la mesa del desayuno, las flores en una habitación, hacer una cama o atender las necesidades de cada huésped como si fueran amigos queridos a los que deseas agradar.

Con toda humildad creo que algo en esta fórmula debe funcionar. De otro modo habría sido imposible que este humilde alojamiento, de 7 habitaciones y perdido en la montaña asturiana, hubiese sido mencionado en un monográfico reciente sobre Asturias deConde Nast Traveller. Me da mucho pudor aparecer junto a los otros hotelazos que se mencionan, pero es una anécdota preciosa que gratifica de alguna forma todo lo que he puesto de mi en este proyecto.


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