Durante 26 años, Gloria Millán ejerció como enfermera, siempre vinculada a la oncología y los cuidados paliativos, incluida la oncología pediátrica. A los 45 años dio el salto para dedicarse por completo a aquello que sentía como su propósito: acompañar la maternidad. Hoy es consultora de lactancia IBCLC y doula, y acompaña a la mujer durante toda su vida fértil, desde la menarquia hasta la plenipausia.
¿A qué te dedicas?
Mi emprendimiento comenzó tratando los problemas de lactancia materna, tanto en grupos de apoyo como en consulta (soy consultora de lactancia IBCLC). Poco a poco he ido ampliando mis servicios, encaminándome hacia lo que realmente sentía como mi propósito, introduciendo la preparación al parto con Hipnoparto, la voz como recurso en el embarazo y el parto, y actualmente, como doula, acompaño a la mujer durante toda su vida fértil, desde la menarquia hasta la plenipausia.
Es cierto que me centro más en todo lo referente a la maternidad (preconcepción, gestación, parto y posparto), ya que mi propia maternidad fue lo que prendió la chispa de lo que es hoy mi proyecto de vida. Cuando deseamos comenzar a caminar la maternidad, entramos también en un proceso de revisión profunda: hábitos de vida, estado emocional, relación con nuestro ciclo, y la propia metamorfosis que supone el nacimiento de la Mujer Madre. Como doula, acompaño emocionalmente a la mujer y la familia aunando el conocimiento científico y los recursos de culturas ancestrales, para poder integrar todas las dimensiones de transformación de estos procesos: física, emocional y espiritual.

¿A qué te dedicabas anteriormente?
Soy enfermera desde hace 26 años, y aunque he trabajado en diversos hospitales y especialidades, siempre he estado vinculada a la oncología y los cuidados paliativos. Desde 2015 he trabajado en oncología pediátrica simultaneando con las consultas de lactancia, actividad que llevo realizando 10 años.
¿Qué te motivó a dar el salto?
Para mí, trabajo y propósito van de la mano. Llegó un punto en el que sentía que mi propósito me llevaba hacia el acompañar la maternidad, y aunque el trabajo en el hospital me resultaba muy gratificante, sentía que todo mi ser me llamaba a invertir más energía hacia este nuevo camino que cada vez me llamaba con más fuerza. Fue un acto de coherencia interna y fe, en cierto sentido.
¿Qué fue lo más duro?
Lidiar con la inseguridad económica. Caminar el camino de ser autónoma a los 45 años, después de haber trabajado toda mi vida por cuenta ajena con un sueldo asegurado mes a mes, ha sido un camino de crecimiento personal y resiliencia tremendo.
¿Qué fue lo más gratificante?
Sentir que estoy donde tengo que estar. Los testimonios de las mujeres que pasan por mi consulta de lactancia, en las preparaciones al parto, o en los diferentes acompañamientos de preconcepción, gestación, etc. Sentir ese impacto en tantas familias es mi nutrición diaria.
¿Qué le recomiendas a alguien que quiera hacer un cambio en su vida profesional?
Que aguante unos años. El comienzo es muy duro. Es necesario tener un plan B (ahorros, apoyos económicos…) para sacar adelante ese nuevo proyecto, en caso de ser autónomo. Es muy importante trabajar mentalidad y confianza en lo que cada uno tiene para ofrecer. Si la maternidad es una metamorfosis, emprender no lo es menos.
Más allá del miedo, está la libertad.
