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Blanca Noblejas: de la consulta de psicología a Alma en Calma, un lugar para volver a ti

Durante 30 años, Blanca Noblejas ejerció como psicóloga en consulta privada, acompañando a personas en momentos muy distintos de sus vidas. A los 53 años cerró la consulta, la desmontó por completo y volvió a la antigua casa de labranza familiar, en plena naturaleza manchega, donde ella y sus hermanos nacieron. Allí ha creado Espacio Rural Alma en Calma, un refugio para desconectar del ruido y volver a lo esencial.

Blanca, antes de dirigir Espacio Rural Alma en Calma, ¿a qué te dedicabas?

He ejercido la profesión de psicóloga en el ámbito privado durante 30 años, acompañando a personas en diferentes momentos y circunstancias de sus vidas. Pero mi vocación de ayuda y de escucha viene de mucho antes. Desde pequeña he sentido esa necesidad de estar cerca de los demás y de poder ayudar. Siempre he estado vinculada a grupos de voluntariado y, durante los últimos siete años, a Basida, una ONG de personas con enfermedad mental, VIH y, en general, personas especialmente frágiles y vulnerables.

Para mí la psicología nunca ha sido solamente una profesión. Siempre ha tenido que ver con acompañar, escuchar y estar presente.

¿Qué te motivó a dar este salto?

Espacio Rural Alma en Calma nace con la misma ilusión con la que hace 30 años abrí la consulta. Sentí la necesidad de crear un espacio diferente, más abierto, en plena naturaleza manchega, donde el bienestar, en todas sus formas, pudiera abordarse desde el silencio, la creatividad, los encuentros y la reflexión, con la naturaleza como escenario único.

Hay algo muy personal detrás. Toda mi vida está en este espacio, en esta antigua casa de labranza donde todos mis hermanos y yo hemos nacido y disfrutado cada minuto. Aquí me permito encontrarme conmigo misma, parar, respirar y conectar para poder seguir estando disponible para los demás. Porque para cuidar, aunque suene a tópico, es necesario cuidarnos, os lo puedo asegurar. Estoy al cuidado de mis padres, enfermos de alzhéimer.

Blanca en el patio de Espacio Rural Alma en Calma

¿A qué edad hiciste este cambio profesional?

Cerré la consulta, la desmonté por completo, a los 53 años. A partir de los 50, mi cabeza y, por supuesto, mi corazón «me hablaban». Seguí trabajando y supe interpretar, con esfuerzo, porque no siempre es fácil, que había llegado el momento de tomar otro rumbo en mi vida.

A esta casa de labranza familiar, ya rehabilitada, llegué con una mochila llena de experiencias, aprendizajes, personas que han marcado mi trayectoria profesional, momentos difíciles, muy difíciles, y también maravillosos. La edad me ha dado algo que considero fundamental: perspectiva. Por eso creo que reinventarse no significa borrar todo lo anterior, sino utilizar todo lo vivido para construir. Y digo construir porque nada cae del cielo: con mucho trabajo, esfuerzo, perseverancia, disciplina y actitud, mucha actitud, puedes conseguir lo que sueñas. Como dice Albert Espinosa, «creer» y «crear» están solo a una letra.

Reinventarse no significa borrar todo lo anterior, sino utilizar todo lo vivido para construir.

¿Cuáles fueron tus principales sentimientos al tomar esta decisión?

Actitud, mucha ilusión y respeto. Ilusión por dar forma a algo que llevaba dentro y que yo no sabía. Esto es muy importante: saber escucharnos en cada momento, no ignorarnos. Cualquier cambio implica siempre incertidumbre y miedo, a veces mucho. Incluso, en ocasiones, no sentirte apoyada ni comprendida. Por eso la actitud es fundamental, hay que trabajarla desde el inicio.

Pero también sentí algo muy importante: que era el momento de escucharme a mí misma. Después de tantos años estando presente para otras personas, acompañándolas y cuidándolas, Alma en Calma representa también un espacio en el que yo puedo parar, escucharme e incluso «perderme» para volver a encontrarme. Y desde ahí, volver a estar disponible para los demás.

¿Qué consejo darías a las personas que sienten lo que tú y quieren emprender?

Al empezar algo nuevo, es posible que sientan que dejan atrás todo lo que han hecho antes. Pero no: todo lo vivido, afortunadamente, suma. La experiencia profesional, las relaciones, los aprendizajes, incluso los momentos difíciles, forman parte de nuestro talento y son necesarios para seguir avanzando en este camino que es la vida.

También les diría que escuchen esa inquietud, que se escuchen y no la ignoren. Probablemente en ese momento no sepan interpretarla, pero que no se despisten de lo que están sintiendo. Las emociones son fundamentales en este proceso. No hace falta, y yo diría desde mi experiencia que es imposible, tenerlo todo definido desde el principio. Hay que dar pequeños pasos, confiar en uno mismo, aprender y pedir ayuda si es necesario. Y, sobre todo, que no dejen que la edad decida por ellos lo que todavía pueden hacer y conseguir.

¿Crees que la edad es o debe ser un factor limitante?

Como decía: no dejemos que la edad decida por nosotros. La edad puede cambiar la manera en la que hacemos las cosas, pero no debería determinar lo que somos capaces de hacer. Cada etapa tiene algo distinto que aportar. En la juventud tenemos unas capacidades, unas ilusiones y una forma de mirar el mundo. Con los años adquirimos experiencia, conocimiento, perspectiva y, muchas veces, una mayor capacidad para saber qué queremos y qué no queremos.

Y como yo decía en consulta: si esto último no lo sabes, no te preocupes. Saber lo que no quieres te va a conducir, despacio y sin prisas, a saber lo que quieres y lo que necesitas. Por eso siento que reinventarse no significa empezar de cero. Significa empezar desde todo lo que ya eres.

Reinventarse no significa empezar de cero. Significa empezar desde todo lo que ya eres.

¿Cómo describirías Espacio Rural Alma en Calma?

Es un lugar para volver a ti. Creado con el corazón para desconectar del ruido mental del día a día y conectar con lo verdaderamente esencial. Porque cuando el cuerpo descansa, la mente se aquieta y las emociones se ordenan. Es tu refugio de confianza para habitar el silencio, para cuidar la mente, para reír, que tanto se necesita, y para mirar al cielo sin prisas y así nutrir el alma. Aquí el tiempo va lento. El silencio habla para que el alma respire, pues el alma no entiende de prisas.

Alma en Calma no es una huida, es una vuelta. Vuelta al ritmo natural. Vuelta al silencio. Vuelta a ti. Nuestra planta aromática por excelencia es la lavanda, que calma, rebaja los niveles de cortisol y ayuda a conciliar el sueño con ese olor inconfundible. Simbólicamente representa paz mental y tranquilidad: calma y sosiego. En definitiva, Alma en Calma.

Un paseo por Espacio Rural Alma en Calma

¿Qué tipo de actividades realizáis?

En Alma en Calma queremos crear experiencias que tengan como centro a las personas. Realizamos, y vamos incorporando, propuestas relacionadas con el bienestar emocional, la creatividad, la literatura, el arte y la reflexión, además de encuentros y actividades que favorezcan la conexión entre las personas. No queremos que sea solo un lugar al que vienes a hacer una actividad y te marchas. Queremos que sea un espacio en el que puedas parar a sentir, compartir, aprender y encontrarte.

También existe la posibilidad de pernoctar en sus habitaciones, con más de cien años de historia, y de cocinar entre los fogones de siempre: guisos o gachas que saben a tierra manchega, fuego que reúne y mesas que acogen.

Blanca en el salón de la casa de labranza de Alma en Calma

¿Qué le ofrecerías a Impulsa45+?

Creo que Alma en Calma puede aportar precisamente aquello que también representa Impulsa45+: la posibilidad de seguir creciendo y reinventándose desde la experiencia, desde el aprendizaje y lo vivido. Y quizá eso sea precisamente reinventarse: no dejar de ser quien eres, sino permitirte descubrir todo lo que todavía puedes llegar a ser.

Estoy a disposición de Impulsa45+ para todas y cada una de las dudas, sugerencias o necesidades que puedan surgir, y de todas las personas que necesiten calma para nutrir el alma.